¿Pasó mucho tiempo en Estados Unidos? Descubra si se convirtió en residente fiscal estadounidense.

El Internal Revenue Service (IRS) es la entidad responsable de la recaudación de impuestos en EE. UU.

Quienes visitan EE. UU. a menudo deben tener cuidado de no convertirse, sin querer, en residentes fiscales estadounidenses. Denis Mendonça, de Drummond Advisors explica que tal estatus conlleva obligaciones con el Internal Revenue Service (IRS), autoridad fiscal de Estados Unidos.

Mendonça señala que hay dos formas de convertirse en un residente fiscal estadounidense. Una de ellas es mediante la obtención de la green card, que permite la permanencia del titular en EE. UU. con acceso a una serie de derechos. La otra, que confunde a muchas personas, es mediante el tiempo de permanencia en el territorio del país norteamericano. “Si un individuo pasa más de 183 días en Estados Unidos, se convierte en residente fiscal estadounidense”, afirma.

Sin embargo, enfatiza, no son 183 días calendario, que corresponde a unos seis meses. “La regla considera el tiempo que ha pasado en Estados Unidos en los últimos tres años. El cálculo incluye todos los días del año actual, un tercio del año pasado y un sexto del año antepasado”, explica. Entonces, la idea de pasar seis meses allá y seis meses aquí no funciona.

Ejemplo práctico: Carla viaja regularmente a Estados Unidos y permaneció allí durante 80 días en 2017, 240 días en 2016 y 180 días en 2015. La ecuación debe sumar los 80 días de 2017, 80 días de 2016 (un tercio de 240) y 30 días de 2015 (un sexto de 180). El resultado será 190, que es mayor que 183; por lo tanto, ella es una residente fiscal estadounidense.

Mendonça relata el caso de un cliente que sufrió pérdidas financieras porque fue a los Estados Unidos con la intención de abrir una empresa, pero no prestó atención a la regla de los 183 días. “Tenía una visa de negocios, la B-1, y pasó 10 meses en los Estados Unidos”, dice. Cuando contrató a Drummond y se le advirtió sobre el riesgo, descubrió que se había convertido en residente fiscal estadounidense y que tenía que pagar un valor alto de impuestos al IRS.

Como con todas las reglas, hay excepciones. Algunas visas, como las de categorías F (estudio y trabajo), J (aprendiz) y M (profesor), están exentas del recuento de 183 días.

Deberes de los residentes fiscales estadounidenses

El residente fiscal estadounidense es un global tax payer. Eso significa que tendrá que declarar todo lo que posee, sin importar dónde, al gobierno de Estados Unidos. “Las rentas recibidas en su país de origen, en Estados Unidos y cualquier otro país deben ser informadas en el formulario 1040”, subraya Mendonça. Agrega que la tasa impositiva general oscila entre el 15% y el 39,6%, lo que depende de la renta del contribuyente.

“¿Y el impuesto a la renta de mi país de origen?”, debe estar preguntándose. Según el contador, los impuestos pagados en su país pueden usarse como crédito en Estados Unidos. “Si las tasas de ciertos impuestos cobrados en ambos países no son las mismas, es necesario pagar la diferencia”, agrega.

El residente fiscal estadounidense también estará sujeto a un impuesto que no existe en algunos países: el impuesto sobre la distribución de dividendos, es decir, la transferencia de las ganancias de una empresa a sus socios. La buena noticia es que, en este caso, el impuesto es más bajo que el que pagan los no residentes fiscales estadounidenses. “Para los residentes fiscales, la tasa que se aplica a los dividendos es 0%, 15% o 20%. Para los no residentes fiscales, el impuesto retenido sobre los dividendos de una empresa estadounidense corresponde a una tasa del 30%”, explica.


OBLIGACIONES CON EL IRS

Residente fiscal

  • Impuesto a la renta global del 15% al 39,6%.
  • Impuesto global sobre dividendos de 0%, 15% o 20%.

No residente fiscal

  • Impuesto sobre las ganancias del 30% en empresas de Estados Unidos.
  • Declaración de rendimiento en EE. UU.

“Convertirse en residente fiscal estadounidense debe ser una decisión tomada después de realizar un análisis y planificación fiscal, no un accidente por falta de información”. Mendonça destaca que la obtención de este estatus fiscal se recomienda a aquellos que tienen la intención de trabajar y vivir en el país. “Si, por ejemplo, una persona quiere iniciar su empresa en Estados Unidos sin intención de vivir aquí, puede contratar a alguien para administrar la operación en territorio estadounidense y usar una visa de negocios para la realización de capacitaciones, estudios de mercado y otras actividades permitidas”, concluye.